Diario de América - America's Daily
Periódico de opinión fundado en 2004
Director general: Pablo Kleinman
Director adjunto: Martha Colmenares
Diario de América es una publicación de Diario de América, LLC. Para mayor información por favor escríbanos
Declaración de propósitos
Diario de América / America´s Daily es una nueva etapa de los diarios digitales El Iberoamericano y USADigital. Somos una publicación dedicada a la difusión de opiniones cuyo propósito esencial es la defensa de la causa de la libertad humana. El individualismo, en contraposición al colectivismo, no representa una actitud egoísta ni antisocial, sino un principio que garantiza la libertad de todo ser humano para realizarse plenamente como tal.
Creemos que el futuro de toda sociedad pujante y con vitalidad yace en el respeto al individuo, en la responsabilidad de la sociedad hacia el individuo tanto como del individuo hacia sus prójimos, y en la defensa a rajatabla de la legalidad por parte de un estado austero, eficiente y honrado. En 1880, Juan Bautista Alberdi afirmó que “la omnipotencia del estado es la negación de la libertad individual”. Un siglo después, Ronald Reagan acertó a ver que para el desarrollo de las sociedades, el Gran Gobierno no es la solución, sino el problema. No abogamos por la desaparición del Estado ni de las instituciones colectivas, sino por instituciones sociales cuyo rol primordial sea el de garantizar las funciones básicas de la sociedad: la protección del ciudadano, el sostenimiento de una administración justa y eficaz de la justicia y la creación de oportunidades de avance para que el ciudadano prospere y logre alcanzar la felicidad.
Consideramos que todo individuo avanza más en libertad sin las ataduras y controles del Gran Gobierno, sin la burocracia y la excesiva carga fiscal. Se juzga así que es el mismo individuo quien mejor sabe organizar su dinero y su propia vida. De ahí que resulte necesario el fin del intervencionismo económico gubernamental. Con razón, Winston Churchill ironizaba afirmando que si el vicio inherente del capitalismo era el desigual reparto de bienes, la virtud inherente del socialismo era -y sigue siendo- el equitativo reparto de la miseria.
Con nuestra mirada puesta en las Américas, y en especial en Estados Unidos, queremos ser el primer diario de opinión en lengua española, que alterne opiniones en lengua española y lengua inglesa y que ofrezca al lector ideas y juicios sobre los temas de actualidad en clave liberal-conservadora. No pretendemos ser un periódico de noticias, sino de opinión. Juzgamos que en buena parte de las Américas y otras partes del mundo, incluida Europa, falta realizar una verdadera acción política apoyada en aquella sana revolución ideológica que emprendieron figuras clave para la libertad como Margaret Thatcher o Ronald Reagan. Su ejemplo y sus propuestas siguen siendo todavía hoy la base del éxito actual de Estados Unidos, la nación que sigue siendo, pese a quien pese, la más democrática del planeta y la que continúa guiando los destinos del mundo, como ya probó Michael Mandelbaum en clarificador ensayo.
Defendemos los cimientos del ideario liberal-conservador porque se basan en la defensa de la libertad individual en todas sus formas, la limitación del poder del Gobierno, la firme creencia en el capitalismo y el libre mercado, el respeto a la independencia de los poderes del Estado como representante del sujeto político que es el pueblo. Creemos en la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos y el cuidado y defensa de la seguridad nacional e internacional. Defendemos el concepto de igualdad de oportunidades frente al de igualdad lisa y llana, simple y miope. Consideramos que lo primordial es la oportunidad de todo individuo de progresar en base a su propio esfuerzo y mérito, en contraposición al estado colectivista que iguala hacia abajo. Un estado que, en su dedicación a la igualdad social, boicotea el trabajo de quien más se esfuerza y recompensa arbitrariamente a quien no lo hace, en detrimento de toda la sociedad.
Bien mirados, ésos son los principios sobre los que se fue levantando hasta hoy buena parte de la Constitución norteamericana, la misma que –con sus errores y aciertos- plantó el modelo de todas las democracias posteriores en el mundo. Para el liberalismo conservador, la libertad individual emana del permanente respeto a la Constitución surgida de la ciudadanía soberana, salvaguarda de todas las libertades y fuente de los límites del Gobierno. La libertad individual sólo existe en el respeto común y nunca como fuente de perjuicios para los demás. Así, el único fin por el cual es justificable que la Humanidad, individual o colectivamente, se entremeta en la libertad de acción de uno cualquiera de sus miembros, es la propia protección. Desde esta premisa, el liberalismo conservador pone coto a los liberticidas, a los terroristas que quebrantan la ley a golpe de pistola o de bomba y a cuantos intentan subvertir la legalidad constitucional y el progreso de los pueblos. Es así como el liberalismo conservador defiende la verdadera democracia como el sistema político menos malo de los conocidos hasta hoy: el único que, sobre el Estado de Derecho, intenta garantizar la justicia, el avance material, cultural y espiritual de todos los ciudadanos en el marco de la paz mundial y la defensa de los derechos humanos.
No hay economía libre sin un sistema político democrático que garantice la independencia y la eficacia de los poderes del Estado. No hay democracia sin la directa representación y participación ciudadana en los asuntos de la nación. De ahí la importancia de defender las instituciones.