Alberto Acereda es catedrático universitario en Estados Unidos y miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. En su labor académica y docente es autor de varios libros y ensayos de investigación y crítica literaria. Colabora con el Goldwater Institute en Estados Unidos y con el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) en España. Sus artículos y columnas de prensa han aparecido en diversos medios como Libertad Digital, ABC, Epoca, Cuadernos FAES de Pensamiento Político, La Ilustración Liberal, Diario de América y otros.
Ante los desmanes económicos del fin de la era Bush y del inicio de la era Obama sólo cabe esperar que 2010 llegue pronto y que los conservadores tengan la oportunidad de recuperar la voz y el mando en el Partido Republicano en las urnas y prepararse ya para 2012.
A lo largo de estos últimos meses hemos asistido a una extraordinaria campaña electoral. Desde las primarias hasta hoy, millones de personas en todo el mundo se han acercado a conocer la maravilla que es la democracia representativa norteamericana, ejemplo de libertad individual para el planeta.
Estas elecciones han dejado claro también que el Partido Demócrata no es el partido de los pobres, ni el de las clases y grupos oprimidos, como tantas veces se ha querido pintar. Obama ha triplicado en fondos a la campaña de McCain porque tiene más dinero, entre otras cosas por haber recibido el apoyo de los grandes hipócritas de la progresía norteamericana y sus oportunistas hollywoodienses.
Hace ahora un año, pocos hubieran imaginado un final de campaña presidencial con Obama-Biden frente a McCain-Palin como protagonistas. Hace apenas dos meses, todavía menos espectadores de esta larga campaña hubiéramos creído en la transformación de McCain y en su sabia elección para el puesto vicepresidencial.
Palin es una valiente política que con sólo 44 años ha puesto patas arriba al aparato del “establishment” político de su estado y ha ido poniendo seriedad y principios conservadores en su labor política, primero como alcaldesa y segundo como Gobernadora.
Junto al Bautismo y la Confirmación, la Primera Comunión sirve de iniciación a la vida cristiana en una búsqueda por encontrar la paz interior basada en el amor al prójimo. En estas fechas miles de niños y niñas comulgan por vez primera en un acto repetido generación tras generación con especial cariño.
El triunfo de Obama en las primarias Demócratas se ha tratado por muchos medios de comunicación sólo en clave racial, olvidando los consejos de Martin Luther King, Jr. en cuanto a la mayor importancia del carácter de las personas y el contenido de sus ideas que el color de la piel. EEUU no es un país racista, aunque la progresía mediática lo quiera presentar aprovechando el caso Obama e ignorando la flaqueza de sus propuestas y lo que de plagiario hay en ellas.
Sólo unas horas después del reciente discurso de George W. Bush en Israel, Barack Obama no perdió un minuto para atacar a Bush sin venir a cuento y cumpliendo con la misma errática teoría del apaciguamiento de Neville Chamberlaine y que setenta años antes llevó a Hitler.
En estos tiempos de relativismo cultural y bancarrota moral, este Día de la Madre debe a todos traernos nuestro particular recuerdo personal de aquella mujer y aquella madre a quien, por gracia divina, debemos la razón de nuestra vida y de nuestra existencia.
El limpio mensaje lanzado estos días por el Papa Benedicto XVI en Estados Unidos ha eclipsado las primarias electorales. Su liderazgo espiritual y moral supera con creces las bajezas humanas y mundanas de quienes hacen de la política una mera forma secular de la existencia.
El libro de Newt Gingrich en versión española "Descubra la fe de una nación" nos invita a recorrer Washington, D.C. Con ello, comprobamos cómo en el espacio público y urbano de la capital norteamericana se hallan constantes referencias religiosas, fuentes históricas de la libertad norteamericana. Gingrich prueba documentalmente cómo los padres fundadores de EEUU comprendieron que para mantener la libertad en una sociedad libre se necesitaba poseer una inclusiva y firme creencia en Dios.
Desde la elección de Bush en noviembre de 2000 -y sobre todo desde su reelección en 2004 y las elecciones intermedias en 2006- la mayoría de los miembros del Partido Demócrata en EEUU se han dedicado a criminalizar la política, primero contra Bush y después contra su gabinete. Su obsesión les ha llevado al fracaso cada vez que lo han intentado, aunque eso haya implicado sacrificar la seguridad nacional.
Tras los ataques en The New York Times contra McCain, en las últimas horas han sido los conservadores quienes han salido a defender a McCain. Con razón y con justicia. Porque el tiro por la espalda desde el diario neoyorquino contra McCain parece tomado del libreto prisaico y no de la necesaria honradez informativa. ¿Tomará nota McCain?
No andan las cosas tan bien en las primarias norteamericanas para los republicanos como los medios de comunicación lo pintan. Obama y Clinton andan a la gresca, sí.... Pero Bush apoya a McCain porque no le queda otra... ni otro. Y el futuro estará en saber si no presenciaremos un fracaso en las primarias para los republicanos... Y aun ganando... las dudas sobre McCain son más que justificadas.
Mitt Romney suspendió ayer su carrera por la presidencia de EEUU y dejó el camino libre para la nominación casi segura de John McCain por los republicanos. Este último necesita el apoyo de la base conservadora y a la vista de la animosidad existente, McCain haría bien en lanzar su presidencia con Romney como vicepresidente. Este es el único modo de parar la exitosa fiesta que en noviembre planea el Partido Demócrata de la mano de Hillary o de Obama.
Detrás de los elogios mediáticos a Barack Obama y a Hillary Clinton se esconde una lucha feroz por parte de los Clinton y la maquinaria del Partido Demócrata por echar a patadas a Obama de la carrera presidencial. En eso, los Clinton y sus seguidores progresistas -incluidos los reverendos negros que se dicen seguidores de Martin Luther King, Jr.- hacen piña. El triunfo de Obama sería poner en evidencia la farsa de varias décadas que nutre a la izquierda norteamericana y su supuesto apoyo a las minorías. Ahora era el momento con Obama, pero no les interesa. Es la doble cara del Partido Demócrata.
Va siendo ya hora de desenmascarar la confusión generalizada que se observa en el tratamiento informativo sobre las elecciones norteamericanas por parte de muchos medios de comunicación europeos y de otros tantos norteamericanos. La progresía mediática babea casi hasta el orgasmo con personajes como Hillary Clinton y Barack Obama, despreciando o minimizando todo lo posible a los republicanos, sobre todo a los más conservadores.
Los norteamericanos celebramos hoy, un año más, la fiesta nacional instaurada en 1789 por George Washington y en la que se da gracias a Dios como divino ser supremo y bondadoso. Más de un siglo antes de que lo hicieran los peregrinos ingleses del Mayflower en 1621, la primera celebración de Acción de Gracias en lo que es ahora EEUU la realizó un español: Juan Ponce de León, cuando en 1513 tomó posesión de la Florida en nombre del rey de España. Ayer como hoy, Dios es el protagonista.
La ciudadanía española está harta de polítiquillos de medio pelo y lo que quiere son ideas claras: las mismas que ofrece el auténtico movimiento conservador norteamericano y al que la derecha española debe agarrarse como a un clavo ardiendo. En Génova 13 harían bien en interesarse por un nombre: Bobby Jindal, el reciente candidato republicano ganador de las elecciones a Gobernador del estado de Louisiana.
Resulta insultante que muchos políticos de la derecha española y norteamericana prefieran pasar página en torno a temas claves, guardar su escaño y mirar para otro lado, en un acto de complacencia impropio de lo que la ciudadanía exige de sus políticos. Tal es la consecuencia de la conformidad, la llamada moderación y el centrismo, versión idiota de lo políticamente correcto entre los complacientes de la derecha a uno y otro lado del Atlántico.