Las reservas conocidas hoy pueden durar entre 40 y 80 años con el consumo actual de 80 millones de barriles diarios. Y las reservas siempre crecen a medida que se van consumiendo, pues depende no tanto de la geología como de las inversiones y las nuevas tecnologías. Las reservas mundiales de petróleo no tienden a agotarse. Por el contrario, han aumentado continuamente durante los últimos cien años.
Cuanto más se saca más se encuentra en otras partes
La idea de que se acerca el fin del petróleo en el mundo se ha convertido en la mejor excusa de los gobiernos para incrementar el control estatal. La realidad es que este nuevo intervencionismo será mucho más perjudicial que los aumentos de precio del petróleo.
Pero lo más trágico es que el petróleo abunda en el mundo. Las reservas conocidas hoy pueden durar entre 40 y 80 años con el consumo actual de 80 millones de barriles diarios. Y las reservas siempre crecen a medida que se van consumiendo, pues depende no tanto de la geología como de las inversiones y las nuevas tecnologías. Muchos creen que las reservas actuales son muy reducidas.
Las reservas mundiales de petróleo no tienden a agotarse. Por el contrario, han aumentado continuamente durante los últimos cien años. En 1920 las reservas eran de 60 billones de barriles, en 1950 de 600 billones, en 1984 de 760 billones y hoy son más de 1.200 billones. El aumento de las reservas ha sido más rápido que el aumento del consumo. Nuevas tecnologías continuamente incrementan la cantidad de petróleo que se extrae de los pozos, y el aumento de los precios incentiva nuevas exploraciones y desarrollo, así como la conservación y el uso más eficiente del recurso.
El economista Julian Simon aseguraba que los recursos naturales (metales, petróleo, etc.) se incrementarían con los años y sus precios en moneda constante se reducirían. Así ganó la famosa apuesta al ecologista Paul Ehrlich cuando, después de 10 años, todos los metales elegidos para la apuesta por este último habían disminuido de precio. Para Simon la cantidad de recursos tiende a incrementarse con el tiempo debido a que el recurso principal es el ingenio humano, que siempre aumenta con el crecimiento de la población.
Pero el petróleo es un recurso finito, que en teoría alguna vez podría acabarse. Aun así, no hay motivo de alarma. Dependiendo de los avances tecnológicos y del precio del crudo, pronto se iniciará la utilización masiva de fuentes no convencionales de petróleo cuyas reservas se estima superan el consumo mundial de 500 años. Por eso el petróleo posiblemente nunca se acabará. Mucho antes, el aumento de precios hará que se comience a consumir otros combustibles y otras fuentes de energía.
Los altos precios del petróleo en los últimos meses no surgen de la escasez de petróleo, sino de problemas en el suministro y del aumento en la demanda por el acelerado crecimiento económico, especialmente en EEUU, China y la India. Han dificultado el suministro de petróleo desde la inestabilidad política en los países productores hasta las acciones monopólicas de la OPEP, la escasa capacidad de refinación mundial, las restricciones ecologistas, las excesivas regulaciones, el intervencionismo y los huracanes.
Los problemas de suministro, al parecer, van a continuar en los próximos años. Pero en el mediano plazo, el alza de los precios incentivará las inversiones en nuevas exploraciones y la construcción o ampliación de plantas de refinación aumentando la oferta de crudo y reduciendo sus precios. Los precios pueden subir aún más, pero difícilmente lleguen a las nubes como vaticinan los profetas del desastre. Durante la crisis petrolera de los años 80, algunos expertos predecían que para el 2000 el precio del crudo alcanzaría 400 dólares el barril.
Los gobiernos no deben intentar subsidiar los combustibles ni establecer controles de precios ni obligar a su conservación o a su mezcla con biocombustibles más caros. Estas y otras supuestas soluciones fracasaron anteriormente, en grave perjuicio de los pueblos. La mejor política energética es dejar al mercado funcionar libremente; en los precios libres y no en los decretos está la solución de la escasez.