Recientemente circuló en los medios internacionales un sondeo de la encuestadora norteamericana ZOGBY, en el cual se afirma que 54% de los norteamericanos desaprueban la gestión de gobierno del Presidente Obama (1). Aprovechamos la oportunidad para colocar sobre el tapete el cuestionamiento que hicimos a esta encuestadora, a raíz de un sondeo que supuestamente realizó en Venezuela en el 2006. En un trabajo que publicamos hace casi tres años, señalábamos que ZOGBY era otro caso en la línea del gobierno nacional de utilizar encuestadoras extranjeras para manipular a la opinión pública venezolana con sondeos falsos (antes de ZOGBY usó a la fantasma North American Opinion Research y a las vendedoras de resultados VENEOPSA, Evans McDonough e IPSOS).
Quienes reconocemos en la actividad investigativa un medio eficaz de producción de conocimientos, asignamos un gran valor a aquellas investigaciones cuyas conclusiones obtienen posteriormente validación en la realidad empírica. Este fue el caso de nuestro trabajo: “Y aún así…Chávez es minoría” (2), publicado el 03 de octubre de 2007 -dos meses antes de las elecciones del Referéndum Constitucional, celebrado el 02 de diciembre de ese año. En efecto, el resultado electoral refrendó nuestra conclusión: el “NO” resulto mayoría y la Reforma del Presidente Chávez salió derrotada (aunque el CNE nunca publicó los resultados definitivos de la elección). Vale la pena subrayar que nuestra conjetura predictiva (no tenemos encuestadora) contradecía abiertamente los pronósticos a favor del “SI” de los sondeos preelectorales y exit polls realizados por las encuestadoras VENEOPSA, IVAD, DATANALISIS y CONSULTORES 30.11 (para entonces el “matemático de la revolución”, profesor Nelson Merentes, aún no había inventado su encuestadora fantasma, GIS XXI).
Fue en el mencionado trabajo donde cuestionamos el inmoral proceder de la encuestadora ZOGBY en Venezuela. Recordemos que el 29 de octubre de 2006 había aparecido en la prensa nacional (El Nacional. Cuerpo A, p.19) un sondeo de esta empresa, favorable al Presidente Chávez; sin embargo, al escrutar a fondo la página Web de ZOGBY nos encontramos con que esta empresa no vino al país a hacer ninguna encuesta. Según la ficha técnica, ZOGBY subcontrató a una encuestadora mexicana Data, Opinión Pública y Mercados (3), firma desconocida que no aparece registrada en la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Publica AC (AMAI), como se puede verificar en la página Web de esta asociación (4). En resumen, el sondeo de ZOGBY era fraudulento.
Un hecho fortuito posterior, de septiembre de 2007, vino a corroborar la validez de nuestro cuestionamiento contra ZOGBY. Se comprobó que su encuesta -realizada para evaluar cual era la percepción del pueblo norteamericano de los ataques terrorista del 11 de septiembre de - había sido financiado por PRESS TV, canal propiedad el gobierno iraní (5). Este hecho descubrió el trasfondo del sondeo, el cual destacaba que “43 percent of Americans believe that Washington knew about the 9/11 attacks but did nothing to stop them” (43% de los norteamericanos cree que Washington sabía de los ataques del 11-S, pero no hizo nada para impedirlos).
Son conocidos los estrechos vínculos existentes desde hace años entre los gobiernos de Irán y Venezuela. En el marco de esa relación, simplemente ZOGBY prestó su nombre para una operación inmoral contra la opinión pública venezolana y se desentendió de respetar los patrones estadísticos mínimos de objetividad en el sondeo del 2006. En verdad aquella no era ninguna encuesta, sino un regalo numérico de Admadineyad para usufructo y beneficio político del Presidente Chávez.
La opinión pública es una institución fundamental del sistema democrático. Cuando observamos que en Venezuela desde hace seis años se viene atacando la opinión pública, con encuestadoras fantasmas o deshonestas, constatamos la vigencia del pensamiento de Hannah Arendt: “Se ha señalado frecuentemente que los movimientos totalitarios usan y abusan de las libertades democráticas con el fin de abolirlas”.