Obama venía contando con que el camino en 2011 a su reelección se viera allanado por tres éxitos de 2010. Los dos primeros éxitos no se están materializando y para que el tercero lo sea, habrá que tomar decisiones dificiles.
Cantidades ingentes de correo insípido inundan a los congresistas, pero puntualmente hay comunicaciones fascinantes, como un reciente correo electrónico de un suboficial (un mando) destacado en Afganistán. Él explica el motivo de que la directiva de normas de combate que siguen las tropas estadounidenses resulte "demasiado encorsetada para que las fuerzas de la coalición alcancen éxitos tácticos de forma sostenida".
Bajo fuego de mortero durante una misión nocturna, su unidad solicitó un bombardeo de apoyo con proyectiles de iluminación de 155 milímetros para localizar la ubicación del enemigo. La petición fue rechazada "con el motivo de que podría causar daños colaterales". El mando afirma que lo único que llega a tierra de un bombardeo de iluminación es un proyectil con forma de lata, y la probabilidad de alcanzar a alguien o a algo es comparable a la de ser alcanzado por un rayo.
Volviendo a la misión, su unidad sufrió bajas a consecuencia de un dispositivo explosivo casero que la unidad sabía no podía haber sido colocado más allá de una hora antes. "Había aldeanos riéndose de los heridos estadounidenses" y "dos individuos sospechosos fueron vistos huyendo de la escena y metiéndose en una casa". Las fuerzas estadounidenses "ya no tienen permiso para registrar domicilios sin que haya presentes efectivos de las Fuerzas de Seguridad Nacional afganas". Pero cuando su unidad solicitó a la policía afgana que registrara el domicilio, la policía se negó con la excusa de que la gente de la casa "es buena".
Durante otra misión, unos cuantos adultos afganos salieron huyendo con sus hijos justo antes de que la unidad del suboficial fuera blanco de un intenso fuego con armas ligeras y lanzagranadas, y la unidad solicitó fuego de artillería sobre la posición del enemigo. La respuesta fue una pregunta: ¿Dónde se encuentra la estructura civil más próxima? "Evaluar distancias", escribe el suboficial de forma seca, "puede ser difícil cuando balas y granadas sobrevuelan tu cabeza". Cuando el apoyo de la artillería fue negado por miedo a daños colaterales, la unidad solicitó una "operación fumígena" -- lo mismo que la iluminación; sólo la lata llega a tierra -- "para ocultar nuestro avance mientras rodeamos y destruimos al enemigo". Esta petición fue aceptada -- pero a causa del temor a daños colaterales, la andanada fue disparada deliberadamente a 1 kilómetro de distancia del enclave solicitado, haciendo "la operación totalmente inútil y dejándonos a nuestra iniciativa".
La doctrina de la contrainsurgencia afirma que el éxito viene fruto de granjearse "las voluntades" de la población, de ahí el reglamento de combate que limita los riesgos sobre la población pero incrementa los que corren los efectivos estadounidenses. C.J. Chivers, del New York Times, haciendo la crónica desde Marja, Afganistán, afirma que "muchos tiroteos son actualmente disparos de armas semiautomáticas y ametralladoras", lo que "ha alargado notablemente el tiempo del enfrentamiento, elevado los riesgos que corren los efectivos y amplificado la percepción de que Marja, combatiendo con menos apoyo del facilitado a las unidades estadounidenses en otras áreas muy disputadas, está saturada de sangre".
El valor de cualquier estrategia concreta de contrainsurgencia debe evaluarse contra los riesgos implícitos de las tácticas exigidas. La misión estadounidense en Afganistán implica tratar de ampliar el control, sobre los temores de muchos que le temen, de un gobierno corrupto alumbrado en unas elecciones fraudulentas. Esto es la causa de estrategias surrealistas. The Wall Street Journal informaba recientemente de la tentativa estadounidense de "convencer al Presidente Karzai de actuar de forma más presidencial dándole el control de las operaciones dentro de su país". Piense en eso.
Ann Marlowe, externa del Hudson Institute que ha estado empotrada con fuerzas estadounidenses en Afganistán en seis ocasiones, afirma que se han logrado éxitos a nivel local y hasta provincial, "pero nada que haya durado por lo menos un año". Y el fraude electoral del pasado agosto que garantiza a Karzai otros cinco años en el poder es sintomático: su "gobierno se ha vuelto notablemente más corrupto e incompetente durante los tres o cuatro últimos años". El mes pasado Marlowe informaba: "El mapa de los 80 distritos electorales más relevantes de Afganistán que tiene el Pentágono muestra sólo cinco 'simpáticos' con el gobierno afgano -- y ninguno lo apoya". Ella sugiere que Karzai podría pensar que la intención anunciada del Presidente Obama de empezar a retirar los efectivos estadounidenses el verano que viene "es un farol". Los americanos que dicen que Afganistán es una prueba de fuego del "poder de permanencia" de América dicen que tenemos que quedarnos allí porque estamos allí. Esto es un trabajo constante, pero considera la perseverancia una virtud con independencia del contexto o las consecuencias, y convierte la inutilidad en un motivo para perseverar.
Obama venía contando con que el camino en 2011 a su reelección se viera allanado por tres éxitos de 2010 -- que la legislación de reforma sanitaria se volvería popular tras su implantación, que la creación de empleo se aceleraría rápidamente, y que las condiciones en Afganistán mejoran significativamente. Los dos primeros éxitos no se están materializando. Sólo puede influir de forma decisiva sobre el tercero, y sólo respetando su calendario de separación de las fuerzas estadounidenses de esta desgracia de empresa.