La Sala Novena de Apelaciones de los Estados Unidos es el paquete de estímulo destinado a la Corte Suprema, que preferiría no disponer de uno. La sala novena, a menudo equivocada pero nunca cuestionada, abastece de trabajo constante a la Corte Suprema: durante el último medio siglo, las sentencias de la novena han sido revocadas en 11 ocasiones por curso judicial del Tribunal Supremo, más que ninguna otra sala.
La Sala Novena de Apelaciones de los Estados Unidos es el paquete de estímulo destinado a la Corte Suprema, que preferiría no disponer de uno. La sala novena, a menudo equivocada pero nunca cuestionada, abastece de trabajo constante a la Corte Suprema: durante el último medio siglo, las sentencias de la novena han sido revocadas en 11 ocasiones por curso judicial del Tribunal Supremo, más que ninguna otra sala. Esta semana, el Tribunal Supremo la volverá a castigar y preguntará: ¿Es demasiado pedir que prestes algo de atención a nuestra jurisprudencia?
El jueves a las 9:30 de la mañana los magistrados están convocados para decidir si distinguen o no la chapuza más reciente de la novena -- impertinencia, en realidad -- aceptando a trámite la demanda con una vista, incluyendo alegaciones y deliberaciones con fecha, o si no prospera. Deberían haber hecho lo segundo hacia las 9:35.
El caso se refiere a un programa de elección de centro escolar en Arizona que lleva 13 años ayudando a las familias de renta modesta o baja. El estado concede una deducción fiscal a los particulares que realizan donaciones a entidades de caridad que conceden becas para que los chavales asistan a centros privados -- lo que incluye las escuelas concertadas religiosas. Sí, volvemos a estar en harina.
El interrogante -- si es que un interrogante que ha sido respondido de forma redundante sigue siendo un verdadero interrogante -- es si esto vulnera o no la sección de la Primera Enmienda que prohíbe toda medida legislativa que equivalga al "establecimiento de una religión" de estado. La incurable sala novena ha declarado inconstitucional el programa de Arizona, a pesar de que no hay ninguna implicación del gobierno en ninguna de las decisiones de los padres de dar uso a la beca en un centro religioso concertado.
Desde luego esta cuestión quedó zanjada en una sentencia hace ocho años que supuso la séptima derrota consecutiva para la gente terca hasta el desagrado que es implacablemente contraria a cualquier política que permita que los padres que no son acomodados ejerzan el derecho a elegir el centro de sus hijos que es ejercido de forma rutinaria por los estadounidenses más afortunados. A veces lleva tiempo que las noticias del mundo exterior lleguen a San Francisco, donde está acuartelada la sala novena, pero desde luego a estas alturas ese tribunal ha tenido noticias de que en el año 2002, en un caso elevado desde Cleveland, el Tribunal Supremo ratificó la constitucionalidad de un programa muy parecido al de Arizona, sólo que presumiblemente más problemático.
Fue creado después de que el distrito escolar de Cleveland suspendiera 27 medidas - de 27 - del progreso escolar, y el estado declarase al distrito en situación de "emergencia académica". El programa permitía que los padres utilizaran vales de educación financiados con dinero público en centros de educación religiosos así como privados no religiosos.
En una sentencia dictada por el presidente del tribunal Rehnquist y suscrita por los magistrados O'Connor, Scalia, Kennedy y Thomas, la sala resolvió que el programa de Cleveland tiene "la finalidad secular válida" de ayudar a los menores atrapados en los ruinosos centros escolares de los que el estado de Cleveland es responsable. El tribunal también resolvió que el programa satisface el requisito del tribunal antes articulado de "verdadera opción privada" porque la ayuda pública se destina directamente a los padres, que le dan el uso que deciden sin condiciones.
De forma que, resolvía Rehnquist, "el dinero público llega a los centros religiosos sólo como resultado de la elección independiente y genuina de los particulares". De ahí que cualquier "impulso de una misión religiosa" sea simplemente "casual" y no tenga "aprobación tácita ninguna del estado... a ninguna religión concreta, ni religión en general". Estos estándares se han sentado en diversos casos previos.
La Corte Suprema lleva décadas buscando tres pies a esto, resolviendo, por ejemplo, que es constitucional que el dinero público financie el transporte escolar al centro de los alumnos de los centros parroquiales -- pero el de las excursiones no. Que proporcione puericultoras a los centros parroquiales, pero orientadores no. Que financie los libros de los centros religiosos -- pero los mapas no. Esta última vuelta de tuerca hizo preguntarse al difunto Senador Pat Moynihan: ¿Qué pasa con los atlas, que son libros de mapas?
El tribunal ha decidido que el dinero público puede financiar un intérprete de lengua de signos a un niño sordo que asista a un centro religioso y puede financiar la rehabilitación de un centro educativo religioso intermedio. El tribunal ha decidido que un estado puede ofrecer deducciones fiscales a los padres que paguen las matrículas de los centros escolares religiosos. ¿Puede distinguir el patrón aquí la Sala Novena de Apelaciones?
Varios miles de niños se han beneficiado del programa de becas de Arizona, que, a diferencia del de Cleveland, no implica ninguna ayuda pública que por lo demás puede destinarse a centros públicos. En su lugar, el programa de Arizona inyecta importantes fondos adicionales a la oferta educativa del estado desde el nivel básico al intermedio.
La democracia exige paciencia. En su discurso político, la repetición es obligada porque la persuasión lleva tiempo. Pero el Tribunal Supremo no debería tener que convencer a las instancias judiciales inferiores de reconocer sus fallos. Hasta el momento, el tribunal ha revocado sin revisión plenaria 11 fallos. La mañana del jueves debería usar la duodécima en la sentencia de la Sala Novena, que tiene problemas de aprendizaje.