La ley de Arizona convierte lo que es ya un delito federal - estar ilegalmente en el país - en un delito estatal. Algunos críticos no parecen entender el derecho de Arizona a ejercer la jurisdicción compartida.
"Equivocada e irresponsable" es la forma en que la nueva ley de Arizona concerniente a la inmigración ilegal es caracterizada por la presidenta de la Cámara Nancy Pelosi. Ella representa a San Francisco, municipio que se declara "ciudad refugio", un ejercicio de exhibicionismo que significa que esencialmente no va a cooperar en lo referente al cumplimiento de la ley de inmigración. Pero cuando abundantes estados acuden a los tribunales para cuestionar la constitucionalidad del mandato federal para obligar a contratar seguro médico, los escandalizados progres invocan los fantasmas del siglo XIX de la "invalidación" y la "interposición", la anarquía y la desunión. Qué raro.
Es sumamente extraño que los funcionarios federales, incluido el presidente, acusen de irresponsabilidad a Arizona mientras el gobierno federal se niega a cumplir con su responsabilidad para con el control de las fronteras de la nación. Este control es un atributo esencial de la soberanía nacional. Estados Unidos es el único país desarrollado que tiene una frontera de 3.000 kilómetros con una nación en vías de desarrollo, y la negativa del gobierno a controlar esa frontera es la razón de que haya alrededor de 460.000 ilegales en Arizona y de que la nación, insistiendo sensatamente en empezar por el principio, se resista a la reforma "integral" de la inmigración.
La ley de Arizona convierte lo que es ya un delito federal - estar ilegalmente en el país - en un delito estatal. Algunos críticos no parecen entender el derecho de Arizona a ejercer la jurisdicción compartida. El Fondo Mexicano-Americano de Defensa Legal y Educación ataca el carácter y la motivación de la Gobernadora Jan Brewer diciendo que "cedió a las pretensiones del margen político". Esto plantea un rompecabezas semántico: ¿Puede la gran mayoría de los ciudadanos de Arizona, que apoyan la ley, constituir un "margen" de su estado?
La popularidad no hace invulnerable a la anulación a ninguna ley. Los estadounidenses aceptan la supervisión judicial de su democracia - el examen judicial de leyes populares pero probablemente inconstitucionales - porque saben que si la Constitución está verdaderamente para constituir a la nación, debe imponerse a ciertos gustos de la mayoría. La Constitución, ha resuelto el Tribunal Supremo, sitúa ciertos elementos "más allá del alcance de las mayorías".
Pero la ordenanza de Arizona no es presuntamente inconstitucional meramente por el hecho de que dice que las fuerzas del orden están ahora obligadas a intentar hacer "un esfuerzo razonable" por determinar la situación legar de una persona "siempre que haya sospechas fundadas" de que la persona está aquí ilegalmente. El hecho de que el significado de "fundadas" no sea evidente en muchos contextos no convierte a la ley, obviamente, en algo demasiado vago para mantenerse en pie. La Declaración de Derechos - la Cuarta Enmienda - proscribe "los registros y confiscaciones infundados". Lo que significa "fundado" en la práctica sigue siendo refinado por la jurisprudencia - como la estipulación de la enmienda que dice que no se concederán órdenes judiciales "sino cuando exista causa probable". También ha habido un refinamiento caso por caso del concepto familiar e indispensable de la "sospecha razonable".
Brewer dice: "Tenemos que hacer cumplir la ley de forma homogénea, y con indiferencia del color de piel, el acento o la condición social". Dado que la nación piensa como Brewer, los miembros de la seguridad de los aeropuertos revisan a las abuelitas noruegas. Se trata de un homenaje aceptable, admirable incluso, a la virtud de la "homogeneidad" mientras aspiramos a impedir los actos de violencia cometidos por unos pocos jóvenes, en su mayoría varones con aspecto de ser de Oriente Medio.
Algunos críticos dicen que la ley de Arizona es inconstitucional porque la garantía de "protección igualitaria ante la ley" contenida en la Decimocuarta Enmienda impide que el gobierno sustente sus acciones en la raza. Los izquierdistas, sin embargo, no pueden establecer con comodidad este argumento porque son partidarios de reservar plazas públicas a minorías, de la discriminación positiva en las matrículas universitarias y de los ajustes raciales en los distritos legislativos, entre otras facetas de un sistema racial de prebendas. Aunque los progres están consternados a causa del fichado racial, algunos parecen creer que el fichado vocacional (agentes de policía como incompetentes insensibles) es simplemente eficiencia intelectual, como el fichado estatal (los habitantes de Arizona son xenófobos).
Probablemente el 30 por ciento de los residentes de Arizona sean hispanos. Los funcionarios de policía de Arizona, al igual que los funcionarios de todos lados, tienen bastante que hacer sin que se les obligue a hacer arrestos vulnerando la jurisprudencia a base de parar de manera aleatoria a los que hablen español. En el ejercicio del complejo y exigente oficio de la vigilancia policial, buenos agentes - la inmensa mayoría - habitualmente hacen juicios matizados en torno a cuándo existe una causa probable para actuar bajo la sospecha fundada de que se esté cometiendo un acto de ilegalidad.
La ley de Arizona podría dar a la nación información de si la implementación juiciosa desalienta o no a la delincuencia. Si es así, es un experimento que vale la pena en marco del federalismo.
La población no hispana de Arizona de toda clase vive de forma armónica con todo tipo de personas de ascendencia hispana. Éstas incluyen algunos cuyos antepasados llegaron a Arizona antes de declararse estado -- algunos antes incluso de ser territorio. Estaban en América antes de que llegaran los antepasados de la mayoría de los estadounidenses. Arizona no debería ser juzgada con desdén y desde la distancia por personas cuyos contacto más estrecho con un hispano se da con los excelentes hombres y mujeres que cortan el césped y les ponen delante los platos en los restaurantes, no con inmigrantes ilegales que atraviesan sus patios a las 3 de la mañana.