Luisa Ortega Díaz, la Fiscal General de la Nación ha dado la orden expresa de meter preso a todos aquellos ciudadanos que ejerzan su derecho a la protesta
Oscar Pérez un nuevo perseguido político, por el simple hecho de ser un vocero entre los organizadores de las protestas pacificas
Luisa Ortega Díaz, la Fiscal General de la Nación ha dado la orden expresa de meter preso a todos aquellos ciudadanos que ejerzan su derecho a la protesta. A la funcionaria le molesta que los ciudadanos muestren su rechazo al abuso gubernamental, a la falta de cumplimiento con las promesas que hiciera en su campaña electoral y cada vez que la voz del pueblo se lo recuerda, a quien hoy es el ilegítimo primer mandatario de la República.
¿Pero que esperaban los personeros del gobierno? Si es que el régimen las únicas promesas que ha cumplido son las que alguna vez le hiciera a sus colegas del Foro de Sao Paulo y a Fidel Castro, de quien se considera hijo.
Los problemas del país no es que siguen iguales es que han empeorado, nada funciona, la inseguridad produce una cantidad tal de muertos que podrían exportarse. El desempleo va en incremento, y crecerá aún más pues con la confiscación, el cierre, la mala administración y unos largos etcéteras, todos los días se pierden puestos de trabajo.
Las únicas viviendas dignas son las que les ha regalado a todos los chulos a cuya lealtad apela, la escasez es el factor predominante en todos los mercados, los hospitales se caen a pedazos, a los pacientes los ruletean por todos los centros de asistencia, pues si en el hospital hay insumos, no hay médicos, y viceversa. Nuestra gente no quiere que nuestro país se parezca a Cuba, todos aspiramos a la propiedad privada entendiendo como propiedad privada todo aquello que ha sido adquirido con dinero propio, y, va desde un carrito de perros calientes hasta un edificio de cien pisos.
Todos queremos educar a nuestros hijos de acuerdo con nuestra forma de pensar, y, por supuesto cuando la Asamblea Nacional aprobó a velocidad máxima una serie de leyes irritas que suprimen nuestras libertades, cercenan nuestros derechos y abusan de nuestra paciencia, tenemos que protestar.
Pero esto molesta al héroe del Museo Militar, quien en consecuencia le ordena a un batallón de mujeres sometidas que hagan lo imposible para imponer el silencio, de manera tal que se pueda oír hasta un alfiler que caiga en el piso. De ahí viene la explicación de las órdenes de Luisa, las declaraciones de Luisa Estela de “tu no sabes quien soy yo”, las crueles sentencias de las jueces contra los presos y perseguidos políticos, etc. También provoca todos los inconvenientes, regulaciones, calumnias, mentiras, estratagemas que le aplican a la ciudadanía cuando quiere expresar con justa razón una queja porque se siente defraudada.
Ese es el motivo por el que se le exige a los representantes de quienes quieren protestar los mil y un requisitos, se les niegan los permisos, se les cambian las rutas de las marchas, se dan ordenes a la Policía y Guardia Nacional de ponerles trampas para poderlos reprimir con gas del bueno, perdigones y amenazas como las de Luisa.
Por eso es que a Oscar Pérez se le ha dictado orden de captura, como si fuera un criminal escapado. Si Pérez fuera un bandido no hubiera pedido permiso para la marcha del 22 de agosto pasado.
Hasta ahora Oscar Pérez ha sido un dirigente serio y respetuoso de la ley, y, ha sido muy constante en su lucha democrática, por eso nos imaginamos que por esas mismas razones se transformó en un objetivo para un régimen que no acepta que la paciencia ciudadana tiene un límite y que protesta ante un gobierno que lo único que ha traído a la nación es una pésima gestión, la pérdida del gentilicio, la desunión y una invasión de cubanos castristas, iraníes, y demás que vienen a destruirnos porque no les duele Venezuela, ya que no les pertenece, solo es la mina a la que dejar exhausta porque un presidente que odia a su nación y a su país, se los permite.
Por eso se encarceló al Prefecto de Caracas y a los once trabajadores que protestaron por una ley que dejará en la calle a miles de trabajadores, simplemente porque el Alcalde Metropolitano es de oposición. (Gentiuno)