El caso de Azocar como los de otros comunicadores que han sido injustamente encarcelados es otra muestra de ”la justicia revolucionaria” y forma parte de la nueva arremetida contra la libertad de expresión en Venezuela.
El pasado 29 de Julio, Gustavo Azocar a quien se le sigue un juicio por presunto enriquecimiento ilícito y estafa en detrimento de la Lotería del Táchira, fue privado de su libertad por la jueza Jazmina Becerra del Circuito Judicial Penal del estado Táchira, y, recluido provisionalmente en Cuartel de Prisiones de Politáchira, esperando hasta que la jueza decida si ratificaba o no la medida tomada.
Al inicio de este largo juicio se ordenó la prohibición de las partes de dar detalles de la causa y del propio juicio a terceros a fin de evitar opiniones que pudieran influenciar a favor o en contra de alguna de las dos, y, de acuerdo con información extraoficial la medida tomada contra Azocar se debió a que supuestamente emitió opinión acerca de este juicio.
El día 30 de Julio, la jueza Becerra ratificó la medida privativa de libertad contra Azocar por el tiempo que le queda de juicio, alegando que una información acerca del juicio publicada por un grupo de colegas de Azocar en la página web www.gustavoazocar.com, era de autoría del comunicador enjuiciado, y por lo tanto estaba obstruyendo la justicia y violando la medida cautelar que le fuera impuesta en marzo 2006.
El abogado defensor del acusado Pedro Rey, se refiere a la audiencia en la cual fue dictada la medida como un maratón, ya que comenzó a las 2 p.m. y terminó alas 10:20 p,m. Y no solamente eso, que ya es un abuso de por si, sino que Azocar fue sacado del juzgado por una puerta lateral a toda prisa, rodeado por miembros de la Guardia Nacional como si fuera un criminal peligroso, no permitiéndole hablar con sus colegas periodistas que lo esperaban a la salida de la audiencia, que sería la penúltima, de un juicio que estaba por finalizar, y, llevado en una camioneta de la Guardia al Centro Penitenciario de Occidente, conocido como cárcel de Santa Ana, en la cual estaría recluido con una población penal de alta peligrosidad.
En vista de esta barbaridad los abogados exigen que al comunicador le sean respetados sus derechos humanos y se le den garantías a su integridad que la ley contempla Sobre todo porque no comprenden el alcance de la decisión de la jueza Becerra, que si no toma una decisión antes de las vacaciones judiciales quedaría retenido en ese Centro Penitenciario hasta el 15 de septiembre cuando se reanuden las actividades.
El caso de Azocar como los de otros comunicadores que han sido injustamente encarcelados es otra muestra de ”la justicia revolucionaria” y forma parte de la nueva arremetida contra la libertad de expresión en Venezuela.