Resulta imposible borrar de mi mente el recuento hecho sobre los gritos de angustia de mujeres, niños y ancianos ante la agresión que unos 300 guardias nacionales desplegaron contra la comunidad por el simple hecho de existir un conflicto…
En esta oportunidad es la memoria quien guía mis manos a través del teclado, trataré de describir los sentimientos que me embargan al recordar lo sucedido el 25/09/2003, fecha que representa un hito del vía crucis vivido por los habitantes de la Urbanización Los Semerucos, en Cardón, estado Falcón.
Resulta imposible borrar de mi mente el recuento hecho sobre los gritos de angustia de mujeres, niños y ancianos ante la agresión que unos 300 guardias nacionales desplegaron contra la comunidad por el simple hecho de existir un conflicto, en el cual una de las partes defendía su derecho a disentir y la otra que quería acallar por la fuerza. Poder de la Razón contra un Poder Militar, que dando la espalda al juramento de defender a la nación arremetió con toda furia, contra parte de esa misma nación.
No solo fue esa noche de horror y persecución, fue toda la serie de acontecimientos que siguieron al atropello, lo que dejaría al descubierto la vileza de un régimen que puso de manifiesto en forma clara y precisa cuales eran sus verdaderas intenciones con respecto a todos aquellos venezolanos que se opusieran a su voluntad totalitaria.
Después de amedrentar a los miembros de la comunidad mediante el toque de queda impuesto, del acecho, de negarle a los hijos adolescentes de los ex trabajadores el derecho a la educación, ya que no les permitieron la inscripción en el liceo, de dividir a los niños de primaria en dos grupos llamados los patriotas (hijos de afectos al gobierno) y traidores o apartidas (los hijos de los disidentes), negarles el servicio médico, comenzaron los desalojos, que implicaban la llegada del camión con la GN, que vendría a sacarle de la casa los muebles y enseres del hogar y dejarlos en la calle. Los amigos hacían acto de presencia en solidaridad con sus compañeros de infortunio. No valían intervenciones de abogados, siempre había un juez que avalara el despojo.
Las casas quedaban desocupadas y eran cerradas,. Con cualquier excusa eran enviados camiones cargados de jóvenes que se dedicaban al vandalaje de esas casas, para el terror de los habitantes que todavía quedaban allí, pues no tenían lugar alguno adonde ir.
Debemos recordar que en las comunidades petroleras, el desarrollo urbano se hace alrededor de las instalaciones de la industria, así es que los trabajadores que quedaron botados de PDVSA, sin el pago de sus prestaciones sociales (que aún siguen secuestradas por la empresa), estaban en la inopia. Razón que los llevó a transformarse en buhoneros, taxistas, cocineros, etc. Vendieron sus joyas, muebles, carros, relojes, cualquier cosa que representara algún dinero para el sustento de su familia.
Los desalojos en Los Semerucos, que fueron el inicio, seguido por los de Campo Médico, las comunidades petroleras del Zulia, Anzoátegui,, Monagas, Faja del Orinoco y Barinas. Con las mismas pérdidas económicas y laborales.
También han sucedido pérdidas de vidas, unos pocos suicidios en los primeros tiempos, seguidos por los infartos y cáncer.. Muchos han emigrado. Países con gobiernos inteligentes y sin discriminación se han beneficiado de la experiencia laboral de los petroleros venezolanos. . Este fenómeno ha producido la separación familiar, divorcios, pérdida de amigos, propiedades, comodidades, se ha pasado la página, ha surgido añoranza, se vive afuera y se lleva Venezuela dentro del corazón.
La solución del conflicto por la vía legal ha sido impedida por un gobierno que lo único que conoce es la violación de los derechos humanos, y, al que tampoco le interesa una vía contraria a sus intereses totalitaristas. ..
Los testimonios de los agredidos han quedado plasmados en videos, entre los cuales están "Los Semerucos", y el "Poder de la Razón", que muestran el sufrimiento de la gente de Paraguaná, de la lucha de la Gente del Petróleo / UNAPETROL, segregados de este régimen traidor a la nación venezolana
La presencia de los ex PDVSA en la lucha democrática por la recuperación de una Venezuela para todos los venezolanos por nacimiento y de corazón, sin discriminación alguna, es el testimonio elocuente de un grupo humano que ha demostrado haber tenido la razón, amor a la patria y una dignidad inquebrantable.