“Hawaii 5-0” (o “Hawaii Five-0“), creada por Leonard Freeman y emitida por la cadena CBS a partir de Septiembre del 68, y acto seguido en numerosos países, es uno de los programas con mayor éxito de toda la historia de la Televisión.
Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial el 7 de Diciembre de 1941, a consecuencia del alevoso ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor, situada en la isla de Oahu, en las Hawaii. En la entrega de los Oscar de 1954, arrasó con ocho estatuillas la película “De aquí a la Eternidad”, que situaba su acción precisamente en las instalaciones militares USA de ese paradisíaco archipiélago, en los días previos a la agresión nipona, y en Enero de 1973, finalmente, el concierto que ofreció vía satélite desde Honolulu un Elvis Presley aun en muy buena forma, bautizado como “Aloha from Hawaii”, obtuvo una audiencia multimillonaria. Aporto todos estos datos de dominio público – también podría hablar del Surf, o de las famosas camisas con estampados coloristas y exóticos – para subrayar el impacto que el Estado número 50 de la Unión (ingresó en 1959) ha tenido sobre la Historia y la Cultura de Masas contemporáneas. Impacto que una serie de televisión estrenada en 1968 no hizo más que multiplicar.
“Hawaii 5-0” (o “Hawaii Five-0“), creada por Leonard Freeman y emitida por la cadena CBS a partir de Septiembre del 68, y acto seguido en numerosos países, es uno de los programas con mayor éxito de toda la historia de la Televisión. Su trayectoria se prolonga durante doce temporadas, hasta Abril de 1980, y como serie policíaca tan sólo sería superada en longevidad, no hace mucho, por “Ley y Orden” (1990 hasta la actualidad). Se trata, por lo tanto de un auténtico fenómeno televisivo, seguido por cientos de millones de espectadores en todo el mundo, y posiblemente generará una versión cinematográfica no tardando mucho, al paso que vamos. Sus principales protagonistas, dos actores norteamericanos no demasiado conocidos, el maduro Jack Lord (que ya había aparecido en la primera película de Bond, “Doctor No”) y el joven James MacArthur – el hijo adoptivo del matrimonio formado por la eximia actriz Helen Hayes y el gran guionista Charles MacArthur -, obtuvieron gracias a ella una enorme popularidad, fama y dinero en abundancia, aparte de pegarse la vida padre en Hawaii durante una década larga.
Hawai carece en realidad de una fuerza de policía estatal, pero en la ficción este cuerpo existe, y cuenta con una unidad de élite conocida como División “5-0” (en homenaje a su condición de Estado número 50 de la Unión), que depende directamente del Gobernador. Su jefe es un antiguo oficial de la Inteligencia Naval llamado Steve McGarrett (Lord). A sus órdenes trabajan un grupo de escogidos agentes : su lugarteniente Dan “Danno” Williams (Mac Arthur) , y un par de detectives autóctonos, el hawaiano Kono Kalakaua (Zulu), posteriormente sustituido por otro poli nativo, y Chin Ho Kelly (Kam Fong), miembro de la importante colonia china. Los cuatro se bastan y se sobran para mantener a raya a todo tipo de criminales, organizados o no, incluyendo a terroristas y agentes al servicio de potencias extranjeras, entre los que destaca con luz propia el diabólico Wo Fat (Khigh Diegh)
Dada su prolongada andadura, “Hawaii 5-0” es el eslabón que une los thrillers televisivos de los años 60, tanto las de raíz detectivesca como “77, Sunset Strip” o “”Surfside 6” (en España “Rompeolas”), como las estrictamente policiales (“ The FBI” o “Ironside”), con los mucho más complejos y sombríos productos de los 80, de los cuales “Canción triste de Hill St.” – “Hill St. Blues” – podría ser el paradigma. O por decirlo de otro modo : comienza a emitirse con Lyndon B. Johnson todavía de presidente, y deja de hacerlo con Reagan ya a las puertas de la Casa Blanca. Atrás quedan casi trescientos episodios, desde el insólito piloto de casi dos horas de duración, identificados icónica y musicalmente por el estupendo genérico de Reza S.Badiyi y el maravilloso tema de apertura de Morton Stevens, tal vez el mejor opening theme de toda la historia de la Televisión según muchos críticos, versioneado hasta la saciedad.
Como en toda gran serie que se precie, buena parte de su irresistible atractivo reside en la caudalosa nómina de estrellas invitadas, involucradas voluntaria o forzosamente en todo tipo de hechos delictivos. Aparte de eso, su influjo como eficaz propagandista de las bellezas hawaianas fue tal, que el turismo en el archipiélago se incrementó espectacularmente entre 1968 y 1980. Su equipo técnico y artístico, por supuesto, estaba encantado de vivir y disfrutar en tan paradisíaco rincón (la serie fue rodada por entero en las islas), y concretamente Jack Lord se convirtió en una gran celebridad local, amasando una considerable fortuna que tras su muerte y la de su viuda, ha ido a parar a diversas obras benéficas. Y es que pocas veces un actor se habrá identificado tanto con un personaje como este imperturbable Steve McGarrett, con su característico peinado y su sempiterno traje, cuya única preocupación consiste en mantener Honolulu y sus hermosos aledaños limpios de criminales de cualquier clase.