“A mis queridos amigos: donde quiera que se encuentren, que ¡Dios los bendiga! Tres honorables oficiales de las fuerzas armadas, Jesús, Darío y Rafael Angel, y un civil, presidente de la Confederación Trabajadores de Venezuela, Carlos Ortega, pasaron cinco puntos de control con candados, en la cárcel de Ramo verde, sin haber ocasionado violencia, daños, ni un rasguño a nadie...”.
Así encabezaba mi artículo al conocer de su decisión de salir en busca de la libertad que no encontraron en la justicia.
Caso del coronel de la guardia nacional Jesús Faría y el capitán del ejército Rafael Faría: condenados a 9 años de presidio, por el delito de Rebelión Militar. Mantuvieron conducta intachable en los dos años y tres meses privados de su libertad en la llamada cárcel de Ramo Verde.
Caso Carlos Ortega: nuestro líder sindical, condenado a casi 16 años de presidio por Rebelión civil y al Coronel Darío Faría por un delito del que ni siquiera fue acusado, existiendo testimonios que le sembraron en su vehículo un arma en el estacionamiento de ese penal.
A dos años de este día histórico, un domingo 13 de agosto de 2006, va para los tres, una carta que fue escrita por mi hijo (quien se encuentra desde hace muchos años en el exterior) al coronel Jesús Faría Rodríguez. Tiene una vigencia como si fuera con fecha de hoy.
Al "Conde" Jesús Faría, Victorioso Héroe Nacional
Estimado Faría: Me anima a escribir el felicitarlo por su cumpleaños y me pone a reflexionar sobre estos años que han pasado desde que le escribí aquella carta por el día del Padre. Estimado Faría: Misión cumplida. Ya van tres grandes derrotas que le ha propinado al régimen, cada una mucho más grande que la anterior.
Yo creo que su primera victoria fué la personal, la de ser destacado por su honor y dignidad que fué lo que hizo que este régimen tan corrupto tuviera que envainarlo a Ud; porque entre tantos militares que elegir para inventarles una conspiración, fué a Ud. a quien el régimen se la dedicó, confirmandolo indudablemente como uno de los militares más honorables y dignos que las Fuerzas Armadas tenían para ese momento, y por lo tanto uno de los más peligrosos y uno de los que era prioritario deshacerse.
Esto condujo a la batalla del "character assasination", la calumnia, la difamación; sobre la cual Ud. prevaleció. Si Ud. hubiera tenido un centímetro cuadrado de "trapos sucios", a mí no me queda duda de que el régimen se lo hubiera estrujado por la cara a todo el mundo. Pero no había nada de eso, para gran decepción del régimen y triunfo personal suyo.
Luego, vino la batalla de demostrar que en nuestro país no hay legalidad ni sistema de justicia, que Ud. ganó múltiples veces. Para empezar, se le juzgó a priori, es decir, que Ud. es quien corría con la "carga de la prueba" de demostrar su inocencia. Y durante el proceso Ud. lo logró en condiciones de grandísima desventaja; tanto así, que en su desesperación el régimen tuvo que quebrar todos los principios de leyes y de justicia no fuera a ser que no pudieran encontrar buenas excusas para condenarlo.
Y a pesar de que eso hicieron, pues el régimen tuvo que llegar al colmo de condenarlo a sopotocientos años de cárcel por un delito que todo el mundo sabe que ni siquiera ocurrió. Lo mejor es que, gracias a su defensa, quedan todos los registros de las inmundicias que el régimen hizo. En este mundo internetizado todo el que quiera revisar el caso lo puede hacer, en especial organismos internacionales.
Una vez que en Venezuela se dejen de pendejadas de elecciones fraudulentas, y se pongan las pilas con lo que tienen que hacer, las facturas de su juicio se las van a cobrar bien caro al régimen.
Por esto sinceramente le agradezco, Ud. no lo sabe, pero inevitablemente el día llegará en que el régimen tendrá que responder. Pero mientras tanto nos ayuda a convencer de qué tan malas están las cosas en Venezuela todo el rastro de obvias violaciones al derecho que su caso muestra.
Para rematar, Ud. no le da el gusto al régimen de tenerlo preso por mucho. Una vez que ya toda su inocencia estaba demostrada y que no había más trabajo que hacer en la cárcel, va Ud. y se le escapa al régimen demostrando que tan incompetente, arbitrario y corrupto es.
La noticia de su fuga fué un gran alivio para mí, porque en la carta por el día del Padre yo me sentía optimista que al final todo iba a resultar bien para Ud., pero no fué así.
La verdad no se me ocurría qué hacer, sobretodo porque Ud. es un amigo tan cercano a mi familia que su situación nos tenía muy preocupados, aunque incluso llegué a proponer que si Ud. estaba preso por ser una persona de Honor y Dignidad, entonces todos los venezolanos honorables deberíamos irnos a poner presos al menos por un día para que Ud. saliera, después de todo, eso es lo que el régimen quiere, tener a los malandros en la calle y especialmente en cargos públicos como la Alcaldía Mayor, y a la gente decente en la cárcel.
Pero sinceramente, cuando me enteré de la gran noticia de su fuga, la alegría me puso a pensar en grandes prófugos de la Historia, y lo primero que me vino a la mente fué "El Conde de Montecristo".
Lo bueno es que lo de "Conde" se lo inventó Edmundo Dantés, pero Ud. ha demostrado una nobleza de título nobiliario, por eso me atrevo a cambiar lo de "Coronel" por Conde. Después de todo, me imagino que se puede porque lo del Conde de Montecristo es ficción, pero lo que Ud. ha hecho es muy real.
Mis mejores deseos, y cuídese, que la mejor victoria ahorita es poder seguirle sacándole la lengua al régimen con su fuga.