Las declaraciones de apoyo a Evo Morales del presidente francés deberían hacer recapacitar a un presidente español que siempre se ha unido como un corderito gabacho a todo lo proveniente de París. ¿Volvería a apoyar Zapatero los deseos de Francia en perjuicio de los intereses españoles como lo hizo cuando cedió peso de decisión en Europa facilitando el “desbloqueo” de la redacción de una nueva Constitución europea en detrimento de lo alcanzado por España en el Tratado de Niza?
Pobre Zapatonto no consigue que su amiguete le ayude con nada
Si alguien aún podría albergar dudas de que España ha pasado a ser considerada el apéndice de Europa el presidente francés, Jacques Chirac, acaba de despejarlas en Chile. Sus declaraciones apoyando las nacionalizaciones llevadas a cabo por el antes cocalero y ahora presidente boliviano Evo Morales, donde las empresas españolas son de las más afectadas, constituyen la última operación de aislamiento internacional a que ha sido sometido el gobierno español, esta vez desde el propio corazón europeo.
Chirac, es un político que ha demostrado ser fiel a sus amistades, y hasta es capaz de provocar un revuelo político con tal de favorecer a un amigo, como ha sucedido con el indulto concedido a su compadre, amigo íntimo y compañero de partido Guy Drut por una condena de corrupción por receptación de malversación de fondos privados.
Las declaraciones de apoyo a Evo Morales del presidente francés deberían hacer recapacitar a un presidente español que siempre se ha unido como un corderito gabacho a todo lo proveniente de París. La fidelidad de Zapatero a Chirac ha sido siempre demostrada con hechos: la llamada conjunta, vía telefónica, a Kofi Annan para apoyarle por las acusaciones de corrupción que pesaban sobre él y su hijo Kojo Annan, ó el apoyo a la mano dura desplegada por las autoridades francesas cuando los disturbios que sacudieron el país galo en noviembre de 2005, son sólo pequeños ejemplos que demuestran el plegamiento a la voluntad del estado francés.
¿Volvería a apoyar Zapatero los deseos de Francia en perjuicio de los intereses españoles como lo hizo cuando cedió peso de decisión en Europa facilitando el “desbloqueo” de la redacción de una nueva Constitución europea en detrimento de lo alcanzado por España en el Tratado de Niza? Es de esperar que sí, pues si no ¿A qué “eje” se uniría entonces Zapatero si se aleja del de la vieja Europa? ¿Al eje de los “populistas” iberoamericanos?